Hace como dos semanas me encontraba en el paraíso, durante la  plática cerrada conmigo misma me dije:  “Argel, es que esto es tu hábitat natural, puedes estar horas y horas, sin novio, sin familia, sin amigos y no hay bronca, la soledad nunca ha sido tan majestuosa, nada de presiones,  ¿el celular? ¡No te importa! Hasta tu cerebro está más activo, con decirte que hasta  se me olvidó que no podemos ver de lejos, neta  que deberíamos de venir de shopping más seguido.”  Sí, perdonen a mi mente,  es que a veces sólo quiere ser una chica material.

Y no la culpo, porque el shopping en realidad es una forma de terapia científicamente comprobada y llamada Retail Therapy, comprarte aunque sea unos calzones te hace feliz, eleva tu autoestima, activa tu proceso creativo,  te relaja y te brinda seguridad. Por ejemplo, si acabas de salir de una relación, ir de compras funciona como un proceso de desintoxicación y de encuentro,  porque encontrarás algo nuevo, perteneciente a la nueva etapa y que eliges para complacerte únicamente a ti misma, regularmente es cuando compramos esa pieza que ni de locas nos hubiéramos  comprado cuando andábamos con el individuo, y que en cierta manera, es nuestra pequeña forma de decirle “fuck you.”

Alguien que se acaba de graduar o trata de encontrar un nuevo trabajo siempre tiene dudas sobre el futuro o si será lo suficientemente bueno para su puesto,  y por eso comprar un nuevo guardarropa que te haga sentir parte de ese círculo profesional, eleva tu autoestima y te brinda seguridad.

Para la mayoría de las mujeres, ir de shopping son unas mini vacaciones mentales, te relajan, te alejan de la rutina, del trabajo y de las responsabilidades del día a día. Muchas veces ni compramos, pero ese momentito que pasamos alejadas de todo, puede mejorar la resolución de problemas y la toma de decisiones.

Y en lo personal, el beneficio que más obtengo al ir de compras es el desarrollo de la creatividad y la estética, puedo pasar horas y horas viendo y armando outfits, aunque no me los compre y terminen persiguiéndome como cierto bolso H&M, pero ven, si no compro también desarrollo mi tolerancia a la frustración, no hago berrinche, no grito ¡maldita pobreza!, sí lloro en la regadera a veces, pero nadie me ve, así que no cuenta.

Así que la próxima vez que su marido quejumbroso les diga algo, díganle es “Retail Therapy, bitch!”, bueno lo último a lo mejor no, pero sí cuéntenme si alguna vez ir de compras les ha servido para cambiar su humor, ya saben que me encanta el mitote.

Y les dejo los resultados de mi última terapia en Forever 21, cuando compré la falda quería quitarle lo femenino y veraniego, de hecho la compré pensando en ponérmela con unas botas y sueter negro, pero esa blusa tipo Jersey y las sandalias, lograron el objetivo que tenía en mente.

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Top, falda, zapatillas y clutch de Forever 21/ Bitchy resting face, mía.

 

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6 comentarios sobre “Terapia de SHOPPING!

  1. Escribes de una forma en la que puedes identificarte muy fácil 🙂
    Espero aún encuentres la bolsa, la verdad no te arrepentirías! Yo la compré en Tokio como por 50 pesos!

    Besos!
    – Denise

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